16 de Marzo de 2017

El coaching laboral como opción para encontrar empleo se ha generalizado. Pero ¿realmente es efectivo el coaching laboral? Existe todo un conjunto de mitos y verdades en torno a esta forma de entrar en el mercado laboral. Hay casos en los que funciona el coaching laboral, pero otros en los que no.

¿Es efectivo el coaching profesional?

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¿Cómo funciona el coaching laboral?

En el duro camino de encontrar empleo, el coaching laboral es una metodología basada en un entrenamiento para que las personas que buscan empleo aprendan a diferenciarse del resto de candidatos. El coaching laboral nace del coaching profesional. El entrenador no es un mentor, es una persona que ayuda al demandante de empleo a transformar sus preocupaciones en objetivos. Básicamente, es como una especie de “espejo” que ayuda a las personas a conocerse mejor para saber cuáles son sus capacidades más diferenciadoras y les enseña a potenciarlas.

En este proceso, el objetivo es que la persona entrenada consiga un aprendizaje que le permita un crecimiento personal. Un crecimiento basado en la confianza en sí mismo, el compromiso, la proactividad, el autocontrol y la libertad.

Por ejemplo, entre las técnicas que utilizan los entrenadores está la simulación de una entrevista de trabajo, que después es analizada para valorar el lenguaje verbal y no verbal del demandante de empleo. El objetivo es que se prepare para que la entrevista sea un éxito.

La contratación de un coach para entrar en el mercado laboral es una opción muy nueva que no ha parado de crecer; sin embargo, el éxito del coaching laboral está en entredicho y también su efectividad.

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Efectividad del coaching profesional

En estos momentos, el rápido crecimiento de esta disciplina ha hecho que aparezcan entrenadores que no están cualificados. No existen regulaciones académicas ni certificaciones apropiadas, lo que ha hecho del intrusismo un peligro para esta metodología, que muchas veces se centra en el corto plazo y, si el proceso no está bien guiado, es posible que el demandante de empleo sufra consecuencias negativas.

Una de las principales críticas que recibe el sistema es su dependencia de las habilidades y destrezas que se quieran trabajar, de manera que las técnicas deberían cambiar en función del tipo de objetivo al que se aspire, en este caso, del tipo de trabajo que se quiera alcanzar. Y a ello se añade que la metodología no está del todo definida.

Un coach laboral debería enseñarnos a dar lo mejor de nosotros mismos, que somos los que finalmente optaremos al puesto de trabajo, y no centrarse en lo que se espera de nosotros, ya que es posible que nos preparemos bien para una entrevista, que incluso la superemos, pero después no seamos capaces de demostrar cada día que podemos asumir las responsabilidades de ese trabajo.

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Los procesos de aprendizaje no funcionan a corto plazo. Como sistema de orientación laboral, en muchas ocasiones el coaching está enfocado a la inmediatez. En un principio puede ser útil si no sabemos manejarnos en la creación de redes de contactos y en la búsqueda de empleo; con él pueden orientarnos a buscar nuevas oportunidades y a la consecución de objetivos, pero siempre que sea ayudándonos realmente a conocernos mejor y a descubrir el potencial que tenemos.

En cualquier caso, hay que tener muy claro que la contratación de un coach laboral no significa que vayamos a encontrar empleo en un plazo determinado. No hay garantías de ello. Un coach no toma las decisiones por nosotros, sino que nos ayuda en el camino, nos guía y nos orienta. En nuestra actitud estará la clave de nuestro éxito, y eso solo depende de nosotros mismos. Puede que nos den la llave, pero la puerta la tenemos que abrir nosotros.