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¿Quieres progresar en tu puesto de trabajo y no sabes cómo hacerlo? La solución puede pasar por definir las expectativas laborales. Si no sabes lo que quieres, difícilmente te podrás sentir realizado a nivel profesional. Cualquier persona tiene unas metas, unas ambiciones; pero no siempre es fácil definirlas. Ten en cuenta que esta es una pregunta bastante habitual en cualquier entrevista laboral, donde el reclutador se interesa por nuestro proyecto profesional. Vamos a ver cómo definir las expectativas laborales paso a paso.

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¿Cuáles son tus preferencias laborales?

El primer paso en este camino será reflexionar sobre nuestras preferencias laborales. Para ello, es fundamental conocernos a fondo. El autoconocimiento es un proceso largo, y para responder a esta pregunta hay que pensar mucho. Cuestiónate sobre tus motivaciones, ambiciones y necesidades, sobre el contexto laboral ideal para tu desarrollo personal y profesional. Seguramente necesites tu tiempo para dar con la respuesta adecuada, pero cuando la encuentres habrás completado el primer paso para establecer tus expectativas laborales.

Haz una lista de metas y objetivos

“Dirigir la empresa” no parece una expectativa laboral muy razonable a corto plazo si estás en los escalafones más bajos. Por eso, diseñaremos el itinerario a base de metas y objetivos a corto, medio y largo plazo. Trata de ser lo más preciso posible, tanto en el objetivo como en el plazo. Por ejemplo, “lograr un ascenso” puede ser una expectativa o un deseo. En cambio, “dirigir un proyecto en un plazo de 18 meses” parece una expectativa mucho más realista. Además, indicamos el tiempo en que esperamos cumplirla.

Habilidades y capacidades

Otra cuestión fundamental a la hora de definir tus expectativas laborales es conocer las capacidades y habilidades de que dispones. Si tu meta es un traslado a la delegación de París y no hablas francés ni inglés, parece complicado que la consigas. Una persona que acaba de llegar al mundo laboral, por mucha ambición que tenga, necesita sumar experiencia. Si llevas vario tiempo en tu puesto, acceder a un lugar de mayor importancia puede ser el objetivo… Si tienes las capacidades adecuadas para ello.

Con base en tus habilidades y capacidades, también puedes definir las funciones que te gustaría desempeñar en tu puesto de trabajo. Del mismo modo que aprovecharemos nuestras capacidades, también hay que conocer los aspectos a mejorar. Por eso, en una visión más a medio y largo plazo puede estar el fortalecimiento de habilidades y adquisición de nuevas capacidades. La formación debería ayudarnos a mejorar nuestras expectativas laborales. El hecho de estar mejor preparados nos permite abrir nuevas puertas en el mundo laboral.

Expectativas laborales… y personales

Ya sabes que tu vida personal va de la mano de la vida profesional. Por eso, a la hora de definir las expectativas laborales no podemos perder de vista las personales. Nuestros planes de futuro. Si en tus planes a medio y largo plazo están establecerte por tu cuenta, entre tus expectativas deberían figurar hacer una agenda de contactos o aprender cómo se dirige una empresa. Aquí también se deben incluir las expectativas salariales. A medida que ganamos experiencia y asumimos nuevas funciones, el sueldo también debería aumentar. Sobre todo, si tu proyecto personal así lo exige.

Seguimiento de los objetivos

Una vez definidas tus expectativas laborales, tenemos que hacer un seguimiento y actualización de las mismas. Recuerda que estas no tienen por qué ser algo rígido, pues nuestros intereses cambian y con ellos pueden hacerlo los objetivos. Por eso, de vez en cuando conviene reflexionar sobre los objetivos conquistados, las metas pendientes y si de verdad es eso lo que nos motiva y satisface como seres humanos o si han surgido nuevas circunstancias que invitan a renovar las expectativas laborales.

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