16 de abril de 2018

A simple vista, puede parecer que todas las nóminas son iguales. De hecho, los trabajadores suelen interesarse únicamente por el importe de la misma y por que el ingreso se haga efectivo en su cuenta bancaria lo antes posible. Sin embargo, cada nómina esconde una serie de datos y de información que es conveniente que todos conozcamos. Aunque todas siguen el mismo formato, cada una nos dirá todo lo que necesitamos saber para interpretar tu nómina. Todo lo que necesitas saber para aprender a leer tu nómina, a continuación.

Respecto a la estructura de una nómina, casi siempre es la misma, y los elementos más importantes que la conforman son los siguientes: encabezado, periodo de liquidación, percepciones salariales y no salariales, retenciones y deducciones, y bases de cotización. A continuación, te explicamos cada apartado en profundidad.

Cómo leer una nómina

Antonio Guillem || Shutterstock

Claves para entender los conceptos de tu nómina

Para que entiendas a la perfección cada punto de tu nómina y no te lleves ninguna sorpresa, es necesario repasar, uno a uno, cada uno de sus seis puntos fundamentales.

1. Encabezado de la dómina

En primer lugar, en el encabezado encontraremos todos los datos que servirán para identificar tanto a la empresa como al trabajador. Estos datos son el nombre de la empresa, su CIF (Código de Identificación Fiscal) y el código de cotización a la Seguridad Social. En cuanto a los datos del empleado, hablamos del nombre completo, el DNI (Documento Nacional de Identidad), el número de la Seguridad Social, la categoría profesional, el grupo de la base de cotización y la antigüedad en la empresa.

Si llevas tiempo en la misma compañía deberás asegurarte de que, si tu puesto de trabajo o tu nivel en la empresa ha ascendido con los años, esto se plasme correctamente en la nómina. Respecto a la antigüedad, muchas veces está relacionada con el salario, por eso es clave que también esté bien reflejada.

2. Periodo de liquidación

El periodo de liquidación de tu nómina, por su parte, muestra el intervalo de tiempo por el que se remunera al trabajador, incluyendo los días, el mes y el año. Por ejemplo, ‘del 1 al 31 de marzo de 2018’. También se indicará el número total de días trabajados, aunque esto se puede introducir de varias formas: días naturales, días laborables o directamente 30 días todos los meses.

Cómo hacer un currículum para cambiar se sector laboral

ImageFlow || Shutterstock

3. Percepción económica

La percepción económica que recibe el trabajador se divide entre la salarial y la no salarial. La retribución salarial incluirá siempre el salario base y, dependiendo del caso, los pluses, las horas extraordinarias, las pagas extra prorrateadas o los complementos. Las no salariales son las retribuciones relacionadas con las dietas o los gastos de transporte, si los hubiera.

4. Retenciones y deducciones

Como intermediario entre empleado, Seguridad Social y Hacienda, la empresa aplicará las retenciones y deducciones correspondientes. Básicamente, estas son las cotizaciones a la Seguridad Social y la retención del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Aquí encontramos las aportaciones a las contingencias comunes, al desempleo, a la formación… Respecto al IRPF, su importe dependerá del tipo de contrato.

Cómo solicitar el informe de vida laboral

Branislav Nenin || Shutterstock

5. Importe bruto e importe neto

Es importante saber diferenciar entre el importe bruto y el importe neto que se ven reflejados en nuestra nómina. El bruto será la suma de todas las percepciones, tanto las salariales como las no salariales, mientras que el neto es el resultado de restar al bruto todas las deducciones y retenciones practicadas por la empresa.

6. Bases de cotización

Normalmente, al final de la nómina encontraremos las bases de cotización, que sirven para calcular las posibles prestaciones a las que tendremos derecho gracias a los años trabajados y a las retenciones que se nos han practicado durante ese tiempo.

Leyendo con atención la nómina, podremos darnos cuenta de que todo el dinero que dejamos de percibir cada mes (las retenciones y deducciones) sirve en realidad para cubrir posibles gastos futuros. Asimismo, es recomendable conservar siempre todas las nóminas que nos entrega la empresa, pues pueden hacer falta en caso de reclamación.