8 de agosto de 2018

Entendemos por productividad la capacidad de obtener resultados mediante unos determinados medios o recursos. En el ámbito laboral, la productividad en el trabajo tiene que ver con la cantidad de trabajo que un empleado es capaz de realizar en un determinado periodo de tiempo. Cuanto más trabajo termine o más tareas logre llevar a cabo, más productivo será el trabajador en cuestión. ¿Pero cuáles son los aspectos que influyen en la productividad del trabajo? La respuesta que buscas, a continuación.

Productividad en la empresa

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¿De qué depende la productividad en el trabajo?

Como te puedes imaginar, la productividad de la plantilla está íntimamente ligada a los resultados económicos de la organización en la que se trabaja, pues si la productividad es mayor, se habrá obtenido una mayor producción y más ventas con los mismos recursos. Por lo tanto, deben ser objeto de estudio de todo jefe o responsable de equipo las formas a través de las cuales se puede conseguir influir positivamente en la productividad de sus empleados. Estos son los aspectos más importantes que determinarán la eficiencia de una plantilla:

1. La autonomía de los trabajadores

Desde el punto de vista de un jefe o un líder, después de formar a un trabajador y estar seguros de que entiende sus funciones, lo óptimo será dejarle libertad a la hora de realizar sus tareas. Si siente que está siendo vigilado o controlado o si se le corrige con demasiada frecuencia, es muy probable que su productividad disminuya por miedo a equivocarse. Al contrario, si percibe que tiene libertad, el trabajador se sentirá motivado para cumplir con su trabajo y devolver esa confianza que han depositado en él en forma de trabajo bien hecho.

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2. El pensamiento positivo

En la misma línea, si se aplica el pensamiento positivo en lugar del negativo los resultados serán mucho mejores. La clave radica en reforzar o premiar los logros o comportamientos positivos en lugar de criticar o castigar los errores o comportamientos negativos. No se trata de obviar los fallos, si no de confiar en que, cuanto más se ensalcen los logros, menos errores se cometerán en el día a día. La psicología positiva ha demostrado muchas veces ser muy eficaz, y el entorno laboral no iba a ser menos.

3. La comunicación fluida

Hablamos en este punto de diferentes tipos de comunicación, tanto horizontal (entre compañeros), como vertical (de jefes a trabajadores y a la inversa), pasando también por la comunicación fluida entre distintos departamentos. Una buena gestión del talento humano de la empresa es la clave para que nada se quede en el tintero, para que cada punto sea cien por cien comprendido y también para que los posibles errores sean solventados cuanto antes.

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4. Las métricas o indicadores

Crear y poner a disposición de los empleados diferentes métricas o indicadores que muestran su productividad puede contribuir notablemente a su implicación, así como el hecho de comentar directamente con ellos los resultados.

5. Un entorno de trabajo adecuado

Este es probablemente uno de los puntos más importantes y que a la vez más se descuida en muchas empresas. Se trata de mantener la zona de trabajo en unas condiciones óptimas para que el trabajador que quiere ser productivo pueda de verdad serlo, y no hablamos solo de limpieza (que es algo básico). Que cuenten con suficiente espacio, que disfruten de algo de luz natural, que la estancia esté correctamente climatizada e incluso que haya alguna planta son cuestiones que contribuyen al bienestar, y por tanto a la productividad.

6. La flexibilidad en el trabajo

Un empleado será mucho más productivo si puede disponer de su propio tiempo y organizarse como mejor considere, aunque sea parcialmente. Siempre dentro de unos límites lógicos, será clave darles a los trabajadores cierta flexibilidad, por ejemplo en los horarios de entrada y salida o en el tiempo de descanso. Facilitar la conciliación laboral y familiar es algo que repercutirá positivamente en la productividad del empleado mientras se encuentra en su puesto de trabajo.