- 15/03/2019

Llega el último año de carrera, el viaje de fin de curso, el TFG... y cuando te quieres dar cuenta, ya estás graduado/a, con el título en la mano y con un millón de preguntas sobre tu futuro. Y es que la cosa se complica si quieres adentrarte al mundo laboral, porque la verdad, es que no hay nada escrito sobre esto y todo dependerá del tipo de profesión que desees realizar. Por ello, aquí te dejamos unos cuantos consejos por si andas más perdido/a que el barco del arroz, puedas ubicarte en esta búsqueda de trabajo y sepas todo lo que tienes que hacer para conseguirlo.

Lo primero de todo es tener un buen curriculum. Parece un pensamiento obvio, pero no todo el mundo tiene un buen currículum o no sabe sacarle el mayor partido. El CV es una parte primordial en la búsqueda de empleo ya que a partir de este, los departamentos de recursos humanos realizarán la primera selección de candidatos y según el tipo de currículum que muestres puedes entrar en esa selección o no. Es importante que tu cv sea lo más claro posible, y dentro de las propias limitaciones de tu ámbito profesional, intenta ser bastante original, para así destacar del resto.

Por otro lado, junto a tu CV, es importante también que prepares una carta de motivación que complementará tu CV. En muchos casos y para muchos reclutadores, esta carta motivacional puede ser incluso más importante que el propio currículum ya que será la primera impresión que la empresa se va a llevar de ti. Es fundamental que tu carta motivacional sea complementaria a tu CV; no basta con redactar lo que ya está escrito en tu CV. Tiene que tener un valor añadido por lo que es primordial que te informes de cómo escribir una buena carta de presentación según el tipo de trabajo que vayas a solicitar, tal y como nos aconsejan en StudentJob.es.




Una vez que tengas estas dos cosas listas, el siguiente paso será empezar a buscar ofertas de empleo que te interesen. Al principio está tarea puede ser bastante abrumadora ya que uno/a no sabe por dónde empezar. Las primeras búsquedas pueden ser desastrosas pero no puedes desistir a la primera de cambio. Es una fase complicada por lo que si no encuentras nada que te interese en tus primeras búsquedas es bastante usual.

Comienza investigando un poco sobre cuáles son las mejores plataformas de empleo según tus requisitos. Existe una variedad bastante extensa y dependerá del tipo de trabajo que estés buscando. Por ejemplo, existen plataformas enfocadas a la comunicación, hostelería o trabajo para estudiantes. Otra opción es empezar por las ofertas que ofrece tu universidad. Estas suelen ser mayoritariamente prácticas pero es un buen comienzo. Si estás interesado en trabajar en una empresa específicamente, siempre puedes acceder a la sección de empleo de dicha empresa para así ver qué ofertas están disponibles y solicitarlas desde allí mismo.

Otra herramienta fundamental en esta búsqueda es LinkedIn: aunque sigas siendo estudiante o joven profesional, te recomendamos que tengas un perfil en esta red social ya que reflejará que estás trabajando en tu futuro profesional. Además, muchas ofertas son publicadas por esta red social por lo que las posibilidades de encontrar trabajo mediante LinkedIn son bastante altas.

A la vez que realizas todos los pasos anteriores, es vital que no pierdas la motivación ni las ganas bajo ningún concepto. Sé que es muy fácil decirlo pero cuando llevas meses buscando exhaustivamente sin recibir resultado alguno puede ser bastante desmotivador y muchas veces dan ganas de dejarlo todo, pero es importante que sigas intentándolo. Nunca se sabe cuándo va a ser tu hora, así que evita pensar que nunca te van a contratar o que no tienes los conocimientos suficientes para lograrlo. Tus años de carrera estudiando sí han servido de algo, y aunque no lo creas, estás más formado/a y preparado/a de lo que piensas, solo tienes que creerlo.

Aun así, si ves que tu carta de motivación no tiene mucho éxito, prueba diferentes formas de redactarla. Por otro lado, no te quedes sin hacer nada para evitar aburrirte o tener la sensación de que “no estás haciendo nada con tu vida”. Si ya has acabado tus estudios, aprovecha este “tiempo libre” hasta que encuentres trabajo para seguir formándote. No tiene que ser especificamente en tu ámbito, puede ser con idiomas, un voluntariado o incluso para adquirir nuevas habilidades que te gusten, pero si te mantienes ocupado/a, mejor.

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