- 25/11/2022

Todo el mundo aspira a progresar en el trabajo. Sin embargo, cada persona es un mundo y no todos ambicionan ser managers. Hay muchas razones para renunciar a esta posición de mando o gestión de equipos, todas ellas lícitas. Y el hecho de no querer ser manager no tiene por qué limitarte en tus ambiciones profesionales. Podemos seguir creciendo a nivel profesional, evolucionar y asumir más responsabilidades y más importantes sin tener que aceptar un rol de manager. Vamos a ver cómo podemos hacerlo. Para rechazar el puesto de manager sin comprometer tu futuro y seguir creciendo como profesional, sigue nuestros consejos, que están a lo largo del artículo.

Qué hacer si tienes experiencia pero no formación

Foto de Karolina Grabowska en Pexels

Dar prioridad a colaboraciones y responsabilidades

Partimos de la premisa que la evolución en el trabajo no tiene por qué ir asociada a la jerarquía. En otras palabras, hay alternativas a los puestos de mando. Y ahí tenemos la primera clave. ¿Quién ha progresado más, un trabajador que pasa a dirigir un equipo o el que asume trabajos de mayor responsabilidad? Muchos trabajadores encuentran más motivación en los proyectos que en los títulos o cargos que pueden desempeñar. Y eso es algo que las empresas deberían poner en valor, en lugar de penalizarlo.

Evolución en la organización

Quizá no te interesa ser manager, pero ¿qué te parecería liderar un proyecto? Sigue siendo una tarea de gran responsabilidad, pero no tanta como ejercer de manager. Además, una vez finaliza dicho proyecto desaparecen las responsabilidades. En este sentido, evolucionar en la empresa nos será de gran ayuda. Cuestiones como la formación nos ayudará a progresar a nivel profesional, sin tener que asumir más responsabilidades de las deseadas.


Otra forma de evolucionar en la empresa es convertirte en un experto o especialista en un campo determinado. Se trata de una alternativa muy interesante a los puestos de mando, pues si no quieres ser jefe te puedes limitar a un campo concreto. Del mismo modo que las empresas recurren a las agencias o consultoras externas, puedes convertirte en ese especialista que evita acudir a terceras personas. Es una forma de evolucionar, ya sea dentro de la misma empresa o en otra. Incluso nos sirve para poder establecernos por nuestra cuenta.

Cambios de puesto o departamento

En vez de evolucionar ascendiendo, podemos buscar una evolución en horizontal. Para ello, habrá que estar atentos a las ofertas de empleo que lance la organización. Se trataría de utilizar tus habilidades en un nuevo equipo o departamento. Encontrar otro lugar donde te sientas importante te ayudará a crecer profesionalmente. Saldrás de tu zona de confort, adquirirás nuevas habilidades y afrontarás nuevos retos sin la obligación adicional de liderar un equipo y tener que convertirte en jefe.

Cómo decir NO a un ascenso sin comprometer tu futuro

Si quieres progresar en tu trabajo, pero no estás dispuesto a asumir puestos de mando o un cargo de jefe, también es importante saber renunciar al puesto sin poner en un compromiso tu futuro profesional. Tú puedes tener claro que asumir una posición de manager no es lo que quieres, pero tus jefes pueden tener una opinión diferente. Tan fundamental es crecer a nivel profesional como saber descartarte.

Evitar parecer desinteresado

Nuestro mayor peligro es parecer desinteresados. Por eso, es fundamental justificar por qué no quieres ese ascenso. Tener claras las ideas. Tus jefes valorarán la transparencia, así que explica con calma los detalles que te llevan a renunciar al puesto de jefe. Es el mejor momento para exponer tus expectativas, no te limites a renunciar al puesto. El desinterés o la falta de explicación pueden llevar a pensar que estás buscando alternativas fuera de la organización.

Razones para no ser jefe

Al hilo de lo que acabamos de ver, hay que saber por qué no quieres ocupar una posición de mando. Los hay que lo justifican por el estrés, otros por no hacer frente a compañeros descontentos o tener que asumir medidas traumáticas como el despido, el papeleo, una mayor carga laboral que nos impide disfrutar de la familia, la situación familiar o personal...

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