- 26/01/2022

Estás llevando un día muy tranquilo y de repente ocurre algo que te frustra: no nos aprueban un proyecto, una actividad no se realiza como esperabas o, simplemente, estás en búsqueda de empleo y no encuentras nada. Esto puede frustrarte demasiado y te hace perder el control y estar quemado en el trabajo. Las decisiones que hagamos en nuestro día a día pueden condicionar nuestra frustración y hoy vamos a aprender a controlarla. ¿Quieres saber cómo mejorar tu tolerancia a la frustración en el trabajo? ¡Te lo contamos!

¿Por qué nos frustramos en el trabajo? ¿Podemos mejorar nuestra tolerancia?

La respuesta es sencilla: nos frustramos en el trabajo porque nos falta fuerza de control en los resultados de las actividades que estamos llevando a cabo. Al tener una fuerza de control centrada en los resultados, lo más normal es que cosas que suceden en tu trabajo o en el entorno del mismo te afecten.

En este sentido, si peleas con alguien, algo no te sale como querías que saliese o no eres capaz de controlar tus impulsos, vas a tener una gran frustración en tu trabajo y una vida algo agitada y preocupada.

Sí, podemos mejorar nuestra tolerancia a la frustración laboral, pero para ello debemos entender que tenemos que despreocuparnos de la carga mental y presión que supone para nosotros llevar a cabo ciertas actividades. Ligarnos tanto al trabajo y estar tan pendiente de los resultados no solo nos puede frustrar, sino que también puede conllevarnos otros problemas de salud.

Puesto que no queremos que esto nos pase, lo mejor es prevenir frustrarnos en el trabajo cuando menos lo necesitamos. Te dejamos a continuación algunos consejos que puedes seguir para prevenir.

Foto de Karolina Grabowska en Pexels




Consejos para prevenir la frustración laboral

Si lo que quieres es conocer algunos consejos para evitar frustrarte en el trabajo, tenemos la solución para ti. Estos son los aspectos claves que debes tratar:

Las decisiones que tomes no deben sobrepasarte

No te lo tomes como algo personal. Si algo no funciona es quizá porque no se ha hecho una buena supervisión de las tareas. Lo que no debemos hacer es que tomemos conciencia de que toda la culpa tiene que recaer sobre nosotros.

Evalúa tus decisiones

Tanto aquellas que nos aportan algo positivo como aquellas que aportan algo negativo. Cuando evalúes aquello que hayas hecho, te recomendamos que pienses en alguna conclusión y si lo que hemos hecho o dicho está bien o mal.

Márcate objetivos diarios

Siéntate seguro en lo que hagas marcándote objetivos diarios REALISTAS sobre lo que haces. Puedes tomar el control de cada meta que te marques.

Sumérgete en el cambio si puedes

No solo te lo planteas como objetivo, sino haz como si estuvieses viviendo el cambio en pequeñas acciones diarias.

Haz ejercicios de relajación

Un, dos, tres, ¡respira! Si lo que necesitas es un descanso mental y piensas que es bueno para tu salud, tómatelo. Crea momentos de relajación en tu día a día y compleméntalo con ejercicios de relajación en los momentos más críticos.

Piensa cómo puedes rectificar a futuro

Si ves que mejoras ahora y no te frustras tanto, tantea el terreno para futuras ocasiones. Mira cómo puedes hacer para que las frustraciones que te provocan el trabajo no te afecten ni a ti ni a la actividad que realizas. Es cuestión de planificarse y mejorarlo poco a poco mediante las metas u objetivos diarios que hemos marcado anteriormente.

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