- 28/04/2020

Los procesos de selección pueden ser de distintos tipos e incluir pruebas destinadas a evaluar distintas competencias del candidato que no sean evaluables a simple vista. Puede que no conozcas muchas de ellas y esto te cause incertidumbre ¿cómo puedes evitar esta sensación? En primer lugar, anticiparte y prepararte te ayudará a afrontar la situación con una mayor calma. Una de estas pruebas a las que te puedes enfrentar es la grafológica. Vamos a darte una serie de consejos que te ayuden a entender en qué consiste y cómo puedes enfrentarte a ella.

¿En qué consiste una prueba grafológica?

Este análisis sirve para conocer la personalidad del candidato a través de su escritura. Aunque te parezca algo demasiado sencillo lo cierto es que tu forma de escribir puede decir mucho sobre ti. Puede que, cuando acudas a la entrevista de trabajo, te informen de la realización de esta prueba a través de un test, un ejercicio escrito o la redacción de una carta de presentación a mano. En otras ocasiones la empresa puede realizarte la prueba sin explicártelo previamente. Puede que no te lo digan directamente, pero te pidan rellenar algún documento o folio en blanco con tus datos. La forma en la que escribes, tu firma y la letra pueden decirle mucho sobre a los encargados de realizar la selección de personal.

¿Qué datos ofrece esta prueba?

Puede decir si eres una persona con buenas actitudes para el trabajo en equipo, si tienes dotes organizativas y eres capaz de concentrarte e incluso si tienes capacidad de liderazgo. La grafología estudia distintos aspectos como el tamaño, la forma y la inclinación de letras. Además, la forma en la que “organizas” las letras al escribir, también ofrece información sobre ti. Si dejas espacios en blanco, la velocidad a la que escribes o la dirección que tienen las letras influirá en los resultados de este análisis.

Consejos para superar una prueba de grafología




Es importante que te muestres como eres tratando de ofrecer siempre la mejor imagen posible. Aunque, en este caso, esa imagen positiva debe transmitirla tu escritura ¿Cómo puedes conseguirlo?

  • Intenta escribir de manera legible: si normalmente tu letra es difícil de entender trata de practicar para mejorarla y que resulte mucho más sencilla de leer. El conjunto debe ser limpio, la presentación es clave por lo que debes evitar hacer borrones o tachar.
  • Respeta los márgenes: la estructura de los textos nos ayuda a organizarlos para que, visualmente, resulten mucho más atractivos. Acuérdate también de respetar los interlineados y que exista una distancia adecuada entre párrafos para facilitar la lectura.
  • La agilidad es un plus: no es necesario que escribas lo más rápido posible, pero sí que tu forma de escribir resulte ágil a la vez que creas rasgos sencillos y fácilmente legibles.
  • Coherencia: es importante que tu firma y tu forma de redactar mantengan una línea común. Intenta fijarte en este punto antes de la prueba para comprobar si hay rasgos comunes y cuáles crees que deberías mejorar.
  • Tu firma es tu seña de identidad: al contrario de lo que puedas pensar, una rúbrica demasiado recargada no es la mejor solución. Cuanto más sencilla y menos envolvente sea una firma, mucho mejor.

Estos consejos pueden ayudarte para conseguir que tu escritura sea mucho más legible y fácil de entender. De esta forma ofrecerás una imagen profesional de una persona organizada y capaz de cuidar aspectos relacionados con el diseño y la imagen. Lo importante es que, si tienes que enfrentarte a una de estas pruebas, mantengas la calma. Es mucho mejor tratar de optimizar tu propio estilo que crear uno nuevo basado en lo que crees que puede funcionar.

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