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Parece mentira, pero muchas personas siguen llevando una carga muy grande en el trabajo y que supera sus posibilidades. Esto a la larga puede provocarles problemas de salud que terminen en ataques de ansiedad o estrés. Para evitarlo, los expertos recomiendan establecer ciertos límites en el entorno laboral y evitar acaparar todo lo que nos rodea. ¿Quieres saber por qué es importante y cómo puedes hacerlo tú en tu día a día? ¡Te lo revelamos todo aquí!

Aprende a decir que no en el trabajo

¿Por qué es fundamental establecer límites en el trabajo?

Es normal que en nuestro día a día queramos acaparar muchas tareas. El problema está cuando esas tareas nos roban todo el tiempo y no tenemos espacio casi ni parar respirar. En ese momento, es cuando podemos decir que limitar nuestras acciones en el trabajo es la mejor opción.

Los problemas de salud relacionados con la ansiedad, el estrés y el agobio son más comunes de lo que parece, lo que pasa es que no se le da visibilidad o no son tan notorios hasta que no sucede algo. Por el bien tuyo y de la empresa, es importante que sepas priorizar y limitar lo que haces con tal de que tengas tu propio espacio, te organices y hagas las cosas en su debido tiempo y bien.

Además, debes tener en cuenta que la motivación en el ambiente de trabajo limita también el cuánto hacemos y si lo hacemos bien o mal. No te ofusques y piensa en positivo todo aquello de lo que aportas. Tampoco es problema tuyo si no tienes bien definidas las tareas de tu puesto de trabajo, en cuyo caso deberías hablar con tu jefe para solucionarlo cuanto antes.

Consejos para poner límites en las tareas que realizas en tu trabajo

Ahora bien, lo que necesitas para darte prioridad a ti mismo es tener claro cuáles son los límites que estás dispuesto a no sobrepasar en el trabajo. Para ello, vamos a darte algunos consejos sobre cómo evitar que esto ocurra o tratar de solventarlo:

  • Cuestiónate qué problema es el que tienes. Por ejemplo, si es porque tu puesto asume demasiadas cosas que hacer o porque te exiges mucho a ti mismo/a.
  • Por otro lado, ten en cuenta que tú eres la persona que debe controlar lo que haces. Si bien tu jefe, mando superior o supervisor puede dictaminar lo que haces, también debes ponerte frente a todo y decidir qué es lo que quieres hacer. Si ves que no eres capaz de hacer algo, simplemente no lo hagas y deja que lo haga otro si es posible. Si no, habla con tu jefe para gestionar cómo puedes delegar tareas a otras personas o quitarte algunas.
  • Prioriza tareas. Referente a lo anterior, también es conveniente que sepas gestionar tu tiempo de una forma óptima y sepas establecer límites en cuanto a tareas importantes y menos relevantes para el puesto. Es decir, prioriza las de mayor importancia dejando de lado a las que no, al mismo tiempo que las mezclas.
  • Comenta si tienes problemas de gestión. A tu jefe o a algún compañero, ya que si no lo haces asumirás mucho peso y finalmente vas a terminar mal. Antes de que esto ocurra, comunica al resto que intentas dejar de lado ciertas tareas para que otros se ocupen porque te sientes agobiado/a.
  • No ataques a nadie. No asignes tú directamente las tareas a nadie, ni culpes a la gestión que tiene la empresa para estas cosas. A nadie le gusta que le señalen con el dedo por hacer las cosas mal, así que ten delicadeza, educación y respeto cuando vas a decir las cosas. Recuerda que estás pidiendo ayuda acotando lo que haces, así que no es conveniente comportarte mal.
  • No pasa nada si no eres perfecto/a. Nadie lo es y equivocarse es lo más normal del mundo, por lo que si te pasa no te sientas culpable. Mucha gente piensa que en el trabajo se debe hacer todo perfecto, pero también estamos para aprender y una forma de hacerlo es ver cómo lo hacen los demás o teniendo tiempo para ti y para realizar otras tareas.
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