1 de agosto de 2018

Todos sabemos que, antes de firmar un contrato de trabajo, sea del tipo que sea, se deben leer con atención todas sus cláusulas y también la letra pequeña. Esto es importante en el caso de firmar un contrato hipotecario y un contrato de alquiler, pero también es clave si lo que vamos a firmar es un contrato laboral. Debemos tener en cuenta que, a partir de ese momento, se establecerá una relación entre nosotros y el empresario que deberemos mantener durante mucho tiempo, si no queremos perder el trabajo. Con lo cual… ¿Cuándo deberías negarte a firmar un contrato de trabajo? La respuesta a continuación.

Condiciones del contrato de trabajo

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¿En qué supuestos debes negarte a firmar un contrato laboral?

Es fundamental que queden totalmente aclaradas todas las cuestiones relacionadas con ese contrato de trabajo. En ocasiones, después de leer y analizar todas sus partes, descubrimos que el contrato contiene puntos o cláusulas que no nos benefician o que no nos interesan. ¿Debemos negarnos entonces a firmar ese contrato? ¿En qué situaciones es más frecuente que esto ocurra?

1. El tipo de contrato

Uno de los supuestos que más habitualmente se producen y que causan la negativa del empleado a firmar el contrato de trabajo que le propone el empresario es el que tiene que ver con el tipo de contrato de trabajo. A cualquier trabajador lo que más le interesa es tener un contrato indefinido, pero es comprensible que este tipo de relación laboral tenga unos determinados costes para la empresa, que muchas veces no quiere asumir antes de asegurarse de que el trabajador cumplirá las expectativas generadas.

Sin embargo, esta situación no debería dar lugar al surgimiento excesivo de contratos de formación o en prácticas. No es extraño ver, hoy en día, a personas adultas con años de experiencia trabajando con contratos de este tipo durante un periodo de prueba. Por lo tanto, es muy probable que alguien que se encuentre en esta situación se niegue a firmar un contrato que beneficia al empresario, pero penaliza al trabajador.

El contrato temporal, por otro lado, también puede generar cierta inseguridad en el empleado, que quizá prefiera buscar otro trabajo en el que, en principio, le garanticen una mayor estabilidad. Además, este tipo de contratos pueden producir en el trabajador una disminución de su implicación en la empresa y, por lo tanto, de su productividad.

Debo firmar el finiquito antes de cobrar

2. Un sueldo demasiado bajo

Los salarios demasiado bajos también pueden convertirse en la causa de que una persona prefiera seguir buscando alternativas. En este sentido, no es poco frecuente que la empresa nos asegure una subida salarial con el paso del tiempo o si se alcanzan determinados resultados. Si esto te ocurre, y a no ser que confíes plenamente en la compañía, lo mejor es solicitar un compromiso por escrito.

3. El pago de las horas extraordinarias

La jornada laboral y el pago de las horas extras también se convierten en un punto conflictivo de algunos contratos de trabajo. Está claro que el horario laboral lo marca la empresa y los trabajadores deben adaptarse a él si quieren mantener su puesto de trabajo, pero en ocasiones es demasiado evidente que se acabarán realizando horas extra (por ejemplo, en trabajos relacionados con la hostelería o con la atención al cliente) que deben ser debidamente remuneradas, y si no se refleja correctamente esta circunstancia en el contrato es posible que el trabajador termine por no firmarlo.

En cualquier caso, lo mejor es que exista sinceridad desde el principio entre el trabajador y el empresario, pues aunque se consiga la firma del contrato, si no se cumplen las expectativas de una o ambas partes, lo más probable es que se acabe rescindiendo la relación laboral. No mentir en el currículum y no dar falsas esperanzas en el momento de la firma es fundamental. Una buena labor desde el área de recursos humanos hará el resto.