13 de Noviembre de 2017

Por desgracia, el menosprecio en el trabajo es una realidad en ciertos ambientes profesionales, en especial frente a colectivos de riesgo como empleados más jóvenes, mujeres, nuevas incorporaciones a la empresa, etc. Sin embargo, que sea un problema frecuente no significa que no tenga importancia para la persona que lo sufre, e incluso que tenga un impacto negativo sobre la empresa que permite este tipo de actitudes en sus trabajadores.

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¿Por qué me menosprecian en el trabajo?

¿Dónde nace esta actitud de menospreciar a los demás, en muchas ocasiones similar al acoso laboral? En lo que los expertos en psicología laboral y coaching conocen como “síndrome de Procusto“. El nombre de Procusto hace referencia a un personaje de la mitología griega, que tenía por costumbre invitar a sus huéspedes al descanso en una cómoda cama, para después pasar a cortarles las extremidades de su cuerpo que sobresalieran del lecho, con el objetivo de ajustar su cuerpo al tamaño de la cama.

Así, el síndrome de Procusto se refiere ni más ni menos a la actitud que tienen ciertas personas de limitar las capacidades de los demás, e intentar hundir a todo aquel que consideren mejor que él.

Sus características son claras: cualquier compañero que opine diferente a él o no se ajuste a su forma de pensar será rechazado de inmediato.

La persona con síndrome de Procusto será incapaz de poder reconocer con valor cualquier aportación que no sea suya y no se ajuste a sus decisiones. Por ello generalmente tenderá a acaparar más actividades de las que le corresponden, creyendo erróneamente que el resto de compañeros las hará peor que él.

Además, tienen rasgos de actitud manipuladora frente a los demás, demostrando rechazo hacia cualquier persona que destaque con cualidades o capacidades ajenas a él, junto a un sentimiento de superioridad y sobreestima a todo lo que hacen.

Generalmente, el profesional con síndrome de Procusto es una persona corroída por la envidia que no duda en tomar decisiones negativas, si con ello puede llegar a perjudicar a los demás. Este perfil podemos encontrarlo tanto en trabajadores comunes como en profesionales que ocupen una posición de liderazgo, como en el caso de los jefes.

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¿Qué hacer si menosprecian tu trabajo?

Cuando un profesional se siente menospreciado en su trabajo, existen distintas maneras de abordar la problemática aunque algunas de ellas sean más adecuadas que otras.

1. Aceptación

Es importante aceptar que siempre no vamos a ser valorados por los demás. Habrán personas que por sus motivos personales y por su carácter podrían llegar a rechazarnos. ¿Por qué seguir preocupándote de una elección que no depende solo de ti, sino también de la otra persona?

Todos tus compañeros de trabajo no tienen por qué mantener una relación de amistad contigo. Intenta ser objetivo y únicamente relacionarte con esa persona para tareas estrictas de trabajo.

2. No eres el único

No estás solo ni eres el único profesional que se ha encontrado ante situaciones tan desagradables como esa -de hecho, existen diferentes conductas que constituyen acoso laboral y que debes saber discernir-. Hay experiencias negativas que todo el mundo ha vivido, y parte de tu proceso de recuperación requiere de ser consciente de ello.

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3. Muchas veces no hay una causa personal

Los sujetos que menosprecian a los demás suelen mantener esa actitud con cualquier persona que les rodee y tenga una habilidad especial, que les permita sobresalir frente al resto. No te agobies pensando que tienes parte de culpa de esa situación o que has provocado ese comportamiento en los demás.

4. Disfruta de tu tiempo libre

No dejes de lado las ventajas que puede suponer para ti disfrutar de hobbies o tiempo libre, para ejercitar tu solo o en compañía de tus seres queridos. ¿Te gusta la música, practicar ejercicio, baile, pintura, etc.? Aprende a desconectar del trabajo al llegar a casa, elige lo que de verdad te hace feliz y aprovecha esos momentos de libertad para poner el conocimiento en práctica.

5. Deja de lado la vergüenza

No te escondas ni sientas vergüenza por la situación. Esconderse no hace más que revelar una culpabilidad inexistente. Cuanto más te mantengas anclado al pasado, menos probabilidad tendrás de disfrutar de tu futuro.