- 1/01/2020

1 de enero, Año Nuevo. A estas alturas, fijo que habrás leído mil y un listados de objetivos de Año Nuevo; incluso es posible que tú mismo/a hayas elaborado el listado de marras. Esto no es negativo, ni siquiera supone una pérdida de tiempo, pero quizá sí hayas experimentado esa sensación de frustración y descontento que aparece a final de año cuando descubres que no has cumplido ni la mitad de los objetivos que te propusiste. ¿Significa esto que debes dejar de fijar tus objetivos profesionales? ¡En absoluto! Pero quizá sí tienes que empezar a establecer unas metas profesionales mucho más realistas y alcanzables. Hoy te ayudamos a conseguirlo.

1. El contexto es primordial para definir tus objetivos

Toda meta ha de ser enmarcada en un contexto determinado. Por ello, antes de fijar una meta profesional y poner todo tu empeño en conseguirla, debes analizar si es viable. ¿Y cómo lo harás? Dando respuesta a estas preguntas:

  • ¿Qué perfiles profesionales se están demandando?
  • ¿Cuáles son las competencias más demandadas? ¿Las cumplo? Y, si no es así, ¿puedo reforzarlas para conseguir mi objetivo?
  • ¿Cuáles son las exigencias del mercado de trabajo y cómo puedo anticiparme a ellas?
  • ¿En qué punto se encuentra la economía de mí país? ¿Cuáles son los sectores que más están creciendo?

realizando con éxito una prueba psicotécnica

GaudiLab || Shutterstock

2. Tus metas 👉 tus tiempos

Porque el tiempo es, al igual que el contexto, la variable más importante para establecer metas realistas.


Supongamos que tu objetivo es escribir un libro desde cero, pero tienes que compaginar este proyecto con un trabajo a tiempo completo que te "quita" ocho horas diarias. ¿Sería realista por tu parte poner un límite de tres meses para terminar de escribir tu primer libro? ¡En absoluto! Incluso aunque invirtieras el 100% de tu tiempo en este proyecto personal, sería tremendamente ambicioso por tu parte agendarlo para tres meses.

Con este ejemplo queremos hacerte ver que debes tener en cuenta tu situación personal y tu ritmo de vida a la hora de fijar objetivos. Como buenos mortales que somos tenemos nuestros límites y debemos conocerlos para establecer retos alcanzables que podamos conseguir en un determinado periodo de tiempo. El autoconocimiento es imprescindible para saber lo que quieres, sí, pero también para conocer hasta qué punto puedes llegar.

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3. Fija objetivos a corto/medio plazo que te ayuden a conseguir tu meta a largo plazo

Porque no puedes empezar la casa por el tejado y pretender llegar a la meta de buenas a primeras. Antes de ello deberás fijar pequeños objetivos a corto y medio plazo que te ayuden a avanzar en tu carrera. Estos pequeños propósitos deben ser muy concretos y tener una finalidad clara: todos y cada uno de ellos han de estar al servicio de La Meta principal.

4. Sé ambicioso/a... hasta cierto punto

La ambición es imprescindible para superarnos a nosotros mismos y conseguir nuestros propósitos, pero todo tiene un límite. Unos niveles exacerbados de autoexigencia y perfeccionismo podrían tener el efecto contrario en nosotros: no solo NO conseguiríamos nuestras metas; también nos sentiríamos tremendamente frustrados.

Claves para fomentar tu desarrollo profesional

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5. Di adiós a las "frases de azucarillo" y abraza el sentido común

El pensamiento positivo es fundamental para afrontar cualquier tipo de reto pero, al igual que ocurre con la ambición, también necesita límites. Porque ni es cierto que "No hay nada imposible" ni que "Si te esfuerzas al máximo conseguirás todo lo que te propongas". ¡La filosofía Mr. Wonderful ha causado estragos con sus consignas poco realistas!

Con esto no queremos sonar catastrofistas o hacerte tirar la toalla antes de tiempo, pero sí advertirte de que nada depende al 100 de nosotros (y muchísimo menos en el ámbito laboral, donde convergen distintas variables que escapan de nuestro control). Pensar que vamos a alcanzar todas y cada una de nuestras metas por el mero hecho de poner toda la carne es el asador es completamente falso.

Fijar un objetivo no significa necesariamente que lo vayas a conseguir. ¡Y no es el fin del mundo! Esfuérzate al máximo para conseguir tus propósitos, por supuesto, pero siempre siendo consciente de que tu estrategia podría NO DAR los resultados esperados. Estar preparados para una negativa o para un final no feliz será lo que nos salve del sentimiento de frustración o, peor aún, de un problema de ansiedad.

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