La incorporación de la mujer al mundo laboral y la reivindicación de un plano igualitario en los roles familiares está transformando la sociedad. Ese papel de atención a los mayores, a los niños y a familiares con problemas de dependencia tradicionalmente desempeñado por las féminas está profesionalizándose cada vez más. Analizamos que formación y capacidades habilitan para dedicarse a ser cuidador profesional.Trabajar de Cuidador

¿Qué hace un Cuidador?

En datos del pasado diciembre de 2021 publicados por el Observatorio para la Dependencia, las personas que tienen reconocido un grado de dependencia en España se acercan ya al millón y medio. Y en una sociedad envejecida como la nuestra, esta realidad irá en aumento en los próximos años. Por no hablar, de la necesidad de ocuparse de los niños mientras los padres trabajan, teniendo en cuenta los horarios de nuestras jornadas laborales.

En este marco, la figura del cuidador profesional cobra especial relevancia. Como su nombre indica, son quienes se dedican a atender, acompañar y cubrir las necesidades de las personas que tienen algún tipo de discapacidad, los ancianos y a los niños.

Funciones de un cuidador

Las responsabilidades y tareas de un cuidador profesional son diversas y están muy marcadas por las necesidades concretas de las personas a las que atiende. Pero, de forma general, podríamos establecer estas prioritarias:

  • Atender el aseo e higiene
  • Ocuparse de la alimentación y medicación, así como ciertos controles de la salud como toma de la tensión, azúcar o peso.
  • Mantenimiento en las condiciones adecuadas del entorno donde vive la persona a su cuidado.
  • Mover de forma adecuada y proporcionar las atenciones necesarias para evitar llagas, rozaduras o molestias a las personas inmovilizadas en cama o en una silla de ruedas.
  • Realizar los ejercicios y técnicas de rehabilitación física o mental apropiados, en el caso de estar capacitados para hacerlo.
  • Acompañamiento en los traslados allí donde necesite ir su paciente, desde visitas médicas hasta compras, peluquería o paseos y actividades extraescolares en el caso de los niños.

Estudios necesarios para trabajar como Cuidador

Lo cierto es que, dependiendo del puesto al que quieras optar, en el caso de un cuidador profesional, se te puede exigir una titulación concreta u otra. Es evidente que, siempre será mejor si tienes algún tipo de formación en la rama de la atención sociosanitaria. Son muy valorados los estudios de FP como Técnico Auxiliar de Clínica, de Pediatría, de Enfermería o de Psiquiatría.

En algunos puestos de cuidador para entidades públicas o privadas, se exige titulación de Grado Medio en Técnico de Cuidados Auxiliares de Enfermería, en Atención Sociosanitaria o en Atención a Personas con Dependencia.


Además, según el Real Decreto 34/2008, de 18 de enero, para poder desempeñar un trabajo como cuidador profesional en residencias u otras instituciones y organismos de carácter público o privado, es obligatorio haber obtenido el Certificado de Profesionalidad en Atención Sociosanitaria a Personas Dependientes en Instituciones Sociales.

Otros cursos o formación que se valoran en las candidaturas a cuidador profesional son:

  • Atención Sociosanitaria de personas a domicilio
  • Auxiliar de Geriatría
  • Auxiliar para Asistencia de Personas Mayores y Dependientes
  • Cuidados a Personas Inmovilizadas

Habilidades en el currículum de un Cuidador

Las personas que se quieren dedicar a cuidar de otros, ya sean niños o ancianos, denotan ya una empatía y una sensibilidad especial de entrega a los demás. Sin duda, estas son cualidades que se van a valorar cuando presentes tu curriculum de cuidador a una candidatura. Además, no olvides reflejar otras como:

  • Capacidad de comunicarse, porque una parte indudable del trabajo de cuidador pasa por establecer una buena conexión con la persona a la que atiende
  • Paciencia y comprensión
  • Fortaleza interior porque muchas veces hay que convivir cada día con situaciones complejas y dolorosas
  • Amabilidad y espíritu positivo, precisamente para contagiar y animar a las personas que cuidas y a todo su entorno familiar.
  • Implicación que te lleve a intentar mejorar sus condiciones de vida.