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Cuando empiezas a trabajar o te ponen un contrato de trabajo delante para que lo examines, lo que menos esperas es que, por ese mismo trabajo, te vayan a pagar menos que a otro compañero. Sin embargo, es una realidad en España a la que se enfrentan muchas mujeres. Si nos basamos en los últimos datos existe casi un 15% (14,9%) de diferencia salarial de género. Es decir, que las mujeres cobran casi un 15% menos de salario que un hombre, realizando el mismo trabajo ambos. Esto es a lo que se le llama brecha salarial de género.

Pero lejos de lo que se piensa en un principio que es solo por cuestión de sexo, lo cierto es que, si fuera así, estaríamos ante una discriminación salarial que está prohibida por ley. Ahora bien, sí hay otros aspectos que son los que justifican (en mayor o menor grado) esa diferencia de salario.

Lo que debes conocer sobre la brecha salarial de género

La diferencia salarial entre hombres y mujeres no es algo nuevo. Lleva instaurado mucho tiempo en España, así como en otros países. Algunos, como es el caso de Islandia, aplicaron en 2018 una ley exigiendo que las empresas debían pagar lo mismo a hombres y a mujeres que fueran a desempeñar el mismo puesto de trabajo. Otros, como Alemania, también están en ello. Y en España se lucha por conseguir algo parecido.

Pero al margen de que la brecha salarial se piensa que es solo por la condición de ser hombre o mujer, lo cierto es que no es así realmente. Hay otros puntos que se tienen en cuenta y que quizá no se ha profundizado en ellos. Esto no quita que no sea discriminatorio pagar de manera diferente a un hombre y a una mujer que realizan el mismo trabajo.

1. El mismo salario base, pero diferentes complementos salariales

Tanto un hombre como una mujer, en igualdad de condiciones, han de tener el mismo salario base en su contrato de trabajo. Otra cosa sería una desigualdad y perfectamente denunciable porque se ofrece un salario diferente por su condición de género, algo que no es legal.

Ahora bien, ¿por qué un hombre y una mujer pueden cobrar diferente? Exactamente, por los complementos salariales. Algo que se puede entender muy bien con un ejemplo sencillo.

Imagina que trabajas en el sector de limpieza industrial. Es muy probable que tengas que trabajar con productos químicos. Sin embargo, debido a la clasificación de categorías laborales, ese trabajo no recibe un plus de toxicidad, que sí recibirías si estuvieras en el personal de limpieza de alcantarillado, o de recogida de basuras, que son trabajos «masculinos».

O, por ejemplo, el plus de disponibilidad, que los hombres sí que reciben pero las mujeres, por el hecho de que aún se piensa que han de ser las encargadas del hogar y del cuidado de hijos y de otros familiares, no tienen derecho al mismo.

En conclusión, hablamos de que muchas mujeres trabajan en sectores que están vistos como de menor valor, y que por tanto no tienen tanta remuneración como otros (que son donde sí se encuadra a los hombres).

2. Conciliación de la vida familiar y laboral

Otro punto importante de la brecha salarial es la conciliación de la vida familiar y laboral, que casi siempre implica a la mujer, ya que es ella la que se encarga de llevar la familia y su trabajo, a veces sacrificando este último por el bien de su familia.

Esto aumenta más la brecha salarial, sobre todo en las edades en que se suele formar una familia (entre los 25 y los 40 años en el caso de las mujeres).

Según los datos que se barajan, una mujer llega a dedicar 22 horas semanales a la casa y el cuidado de hijos o familia en general. Mientras, los hombres dedican a esto mismo 9 horas, pudiendo tener el resto para su trabajo.

3. Las mujeres no ocupan puestos directivos

Los puestos de dirección, de control de empresas, de responsabilidad en general, no suelen ser ocupados por mujeres. De hecho, y si hablamos con datos en la mano, apenas el 6% de las mujeres ocupan estos puestos de trabajo.

Esto hace que no puedan acceder en igualdad a un mismo puesto de trabajo, que son los que están mejor remunerados, aun cuando estén en igualdad de condiciones en formación, experiencia, etc. Desgraciadamente, esto tiene lugar porque todavía se piensa que es la mujer la que tiene que ocuparse de su casa y su familia, no pudiendo tener su mente centrada en el trabajo, o pensando que en cualquier momento puede fallar en el trabajo.

¿Es justo que haya una brecha salarial de género?

En la sociedad en que vivimos, donde hombres y mujeres pueden realizar el mismo trabajo en casi todos los sectores del mercado laboral, no habría de existir esa brecha salarial. Tanto los hombres como las mujeres son capaces de llevar un hogar y el cuidado de los hijos y quizá lo que habría que concienciar es que una familia no tiene como “pilar” a una mujer, sino a un hombre y una mujer (o dos mujeres o dos hombres) y que ambos deberían ser tratados en igualdad.

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