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Te vamos a responder a la pregunta rápidamente: NO, no lo eres. Y ahora te vamos a dar los motivos gracias a este artículo. No tener una vocación profesional no es lo peor que te puede pasar en la vida y no por ello te convierte en un raro frente a los demás. De hecho, tiene sus ventajas y ahora te comentaremos por qué, además de repasar qué implica tener una vocación y la frustración laboral de no tenerla.

¿Qué es la vocación profesional? ¿Es importante tener una?

La vocación profesional se puede entender como la felicidad que una persona tiene cuando desempeña un trabajo que le entusiasma, apasiona e ilusiona. En este sentido, el trabajador da lo mejor de sí para crecer dentro de la empresa y aportar sus máximos conocimientos y esfuerzos posibles.

Se trata de una tendencia cada vez más al alza entre los reclutadores ya que buscan personas que cumplan ciertos requisitos y, entre ellos, que tengan entusiasmo por el trabajo que vayan a desempeñar. No obstante, ¿la vocación profesional es importante a la hora de conseguir trabajo?

Bueno, como hemos indicado no es que sea importante, sino que se convierte en un must si quieres conseguir empleo. Si tienes vocación por algo y finalmente terminas trabajando en el puesto que finalmente has deseado, enhorabuena, lo has conseguido. Otra cosa es qué hacer cuando tu vocación se convierte finalmente en tu profesión, pero ese es otro melón a abrir. Lo verdaderamente importante es que no tener una vocación no te hace mejor o peor persona frente al resto. Y ahora te contaremos por qué.

La filosofía de conseguir todo mediante metas

Vivimos en una sociedad donde todo tenemos que conseguirlo a base de metas. Las redes sociales, YouTube o los blogs que encontramos en Internet está lleno de positivismo tóxico. Es decir, conseguir todo a base de ser positivo pero que realmente no es lo que queremos. ¿Es realmente la vocación que nosotros pensamos la vocación que nos determina de por vida?

La «filosofía Mr Wonderful» nos ha hecho creer que tener una meta profesional es algo que tenemos que cumplir y suplir sí o sí. ¿Y si no tenemos una vocación? ¿Estamos destinados al fracaso y somos unos raros? Pues como te adelantamos al principio: NO.

Por suerte o por desgracia, nos ha tocado vivir en una sociedad en la que infinidad de gustos y preferencias es tan amplia que ahoga a cualquiera. Existe tanto en lo que elegir que es normal que no tengas una vocación clara ni definición clara del trabajo que quieres. No te preocupes, es normal. Hay muchas otras por las que podrías preocuparte y ahora te vamos a comentar qué podrías hacer.

Foto de Karolina Grabowska en Pexels

No tengo vocación profesional: ¿qué hago?

Como ya hemos dicho, no pasa nada por no tener vocación profesional. Existen muchas otras opciones a las que aferrarte y que te vamos a comentar a continuación:

Encontrar tu vocación profesional si es lo que te interesa

Investiga los puestos de trabajos que hay en el mercado, navega y valora cuáles son los que te gusten más y dedica tiempo a valorar cuál es el que te apasiona más. Si no es lo que te gusta o no encuentras algo al fin, pasa a la siguiente opción.

Céntrate en tus hobbies, aficiones o pasatiempos

Muchas personas encuentran trabajo dedicando tiempo a aquello que les apasiona. ¿Por qué no le dedicas tiempo a eso que te entusiasma tanto?

Dedica tiempo a otras tareas que tengas pendiente

Aquello que podrías reforzar podría darte beneficio futuro y, no solo eso, sino que también te puede ayudar a encontrar tu verdadera vocación mediante el aprendizaje.

Dedicarte tiempo a ti mismo también cuenta

Parece mentira, pero dedicarte el suficientemente tiempo para darte amor propio te podría ayudar a tener más confianza y dar más de ti.

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