- 5/08/2019

En psicólogo David Goleman fue el primero en acuñar el término "inteligencia emocional" para lanzar una propuesta rompedora: entender las emociones propias y ajenas es más importante para el desempeño en la vida que tener un cociente intelectual elevado. En el ámbito laboral, estas competencias emocionales pueden ayudarte no sólo a mejorar las relaciones laborales con tus compañeros de trabajo, sino también a alcanzar tus propias metas laborales y personales.

Las habilidades emocionales en el trabajo

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Las competencias emocionales en el trabajo

En su libro Las prácticas de la inteligencia emocional, Goleman define las competencias emocionales, nuestras capacidades o aptitudes relacionadas la gestión de emociones, en dos categorías: personales y sociales. Las primeras se centran en nuestra relación con nosotros mismos, y las segundas, en nuestra forma de relacionarnos con los demás. Ambas juegan un papel importante en el ámbito laboral.

1. La autoconciencia

El conocimiento de uno mismo es muy importante para darnos a nosotros mismos el valor que merecemos. La confianza en uno mismo en el puesto de trabajo empieza por observarnos y reconocer correctamente nuestras emociones y nuestra propia valía.

2. La autorregulación

La forma en que gestionamos nuestros impulsos emocionales debe responder siempre al autocontrol, es decir, nuestras acciones deben enforcarse en alcanzar nuestros objetivos, y no estar motivadas sólo por nuestro estado de ánimo. Una buena gestión de nuestras emociones en el trabajo demostrará a los demás que pueden confiar en nosotros, y que podremos adaptarnos a los cambios porque seguiremos nuestros objetivos a pesar de las emociones negativas.

3. La automotivación




Mantener la motivación en el trabajo puede resultar difícil cuando el trabajo se vuelve monótono o, por el contrario, demasiado estresante. Las personas optimistas, con iniciativa y que muestran interés por seguir mejorando encontrarán más oportunidades laborales y prosperarán en ellas.

Cómo se clasifica la motivación laboral

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4. La empatía

Las competencias emocionales sociales son primordiales a la hora de poner en práctica la inteligencia emocional en el liderazgo empresarial. Entender lo que sienten compañeros y subordinados nos ayudará a ser mejores líderes, a anticipar sus necesidades y crear un buen ambiente de trabajo donde puedan potenciar al máximo sus habilidades.

5. Las habilidades sociales

Existen personas que saben perfectamente cómo relacionarse con los demás y causar un efecto positivo, pero por lo general, las habilidades sociales se pueden adquirir con la práctica. Un ejemplo son estos aspectos vinculados con las competencias emocionales en los que se puede trabajar para potenciar nuestro rendimiento laboral:

  • Influencia. Es la capacidad de persuadir a los demás para alcanzar nuestras metas profesionales. Es una habilidad clave, por ejemplo, en los trabajos de cara al público o relacionados con ventas.
  • Ser el catalizador del cambio. ¿Estás al día de las últimas tendencias, y tus conocidos siguen tus pasos sin dudarlo? Saber ver las oportunidades en los cambios y transmitir tus ideas con confianza puede ser de ayuda en la mayoría de los sectores.
  • Resolución de conflictos. Tanto si eres jefe como si eres empleado sabes que es difícil alcanzar las metas laborales a base de imponerse por la fuerza. Las capacidades de negociación y diálogo te llevarán lejos.
  • Colaboración y cooperación. Se trata de aunar fuerzas con los demás, porque los esfuerzos colectivos son mucho más productivos. Es por esto que el trabajo en equipo es una de las habilidades blandas más demandadas por las empresas.
  • http://www.injuve.es/sites/default/files/guia_jovenes_talento_perfilemprendedor_7.pdf
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