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Como hemos visto, existen diferentes maneras de estructurar tu curriculum. Dependiendo de la forma que elijas deberás incluir unas secciones y no otras o destacar más unas habilidades a la vez que omites otras.

En esta guía, vamos a centrarnos en la organización cronológica del currículum que es, con diferencia, la más usual.

Por norma general, las secciones que un currículum completo debe contener son:

  • Datos personales: Añade tu nombre y apellidos, tu teléfono de contacto y la dirección de correo electrónico. Si lo deseas, también puedes incluir tu lugar de residencia, pero solo cuando uno de los requisitos de la oferta a la que postulas sea residir en dicha ciudad. Por último, olvídate de incluir información demasiado personal en tu currículum; el estado civil, la religión que procesas o la edad que tienes no son detalles que le deban importar al reclutador.
  • Fotografía: Aunque cada vez son más personas las que apuestan por el currículum ciego a la hora de presentar su candidatura (es decir, el CV que prescinde de cualquier tipo de dato que pueda generar discriminación sexual, racial o religiosa) lo cierto es que los reclutadores siguen prefiriendo la inclusión de la fotografía en el currículum. Eso sí, no cualquier fotografía: procura que sea actual y, sobre todo, profesional. Me temo que la foto de tus redes sociales no tendrá cabida en tu Curriculum Vitae.
  • Extracto: Aunque no es una sección obligatoria en el currículum, sí resulta recomendable añadir un pequeño párrafo introductorio en el que te presentes como profesional y comentes cuáles son tus objetivos laborales. El extracto es una forma de que los reclutadores puedan saber un poco más de ti, y resulta útil conocer algunos ejemplos de frases para empezar tu currículum que te sirvan de inspiración.
  • Trayectoria académica: En la sección de formación académica tendrán que figurar los estudios que has realizado (indicando fechas, centro y lugar donde han sido realizados), pero solo los que tengan una relación directa con el puesto de trabajo al que aspiras.
  • Formación complementaria: Es decir, aquellos estudios complementarios a los universitarios que mejoran tu formación y tus habilidades. Esta sección suele llamarse "Otros títulos" y en ella debes indicar las fechas, el centro y el lugar donde fueron cursados.
  • Experiencia laboral: Pero solo la experiencia profesional que pueda ser de interés para la empresa que desea contratarte. Recuerda: por mucha experiencia que tengas como camarero/a, es posible que no sirva para nada en tu currículum si te presentas a un trabajo como director/a de marketing. No olvides señalar las fechas, la empresa dónde trabajaste y las funciones y tareas llevadas a cabo.
  • Idiomas: En este apartado mencionarás los idiomas que conoces y tu nivel. Indica también si has obtenido algún título reconocido que acredite tus conocimientos.
  • Informática: Señala aquellos conocimientos informáticos que poseas (sistemas operativos, procesadores de texto, hojas de cálculo, bases de datos, diseño gráfico, internet, etc.)
  • Otros datos de interés: En este último apartado señala todos aquellos aspectos que no han sido incluidos todavía, tales como: carné de conducir, disponibilidad, etc.




Kittisophon || Shutterstock

¿Cómo organizo mi currículum?

Ahora que conoces las partes más representativas del currículum, has de saber que este es un modelo estándar sobre el que puedes realizar las modificaciones que creas oportunas. Si bien hay secciones que son invariables y deben aparecer siempre (datos personales, formación académica, experiencia laboral) hay otras que pueden variar. Son secciones que pueden aparecer como un área en sí mismas o incluirse dentro de otras, dependiendo de la importancia que se le quiera dar a cada punto en concreto.

Veamos algunos casos prácticos:

Si no tienes experiencia previa y optas a tu primer empleo...

... tendrás que priorizar las secciones de formación académica y formación complementaria. Incluso podrás añadir un pequeño extracto en el que manifiestes tus ganas de aprender e incluir las publicaciones y los estudios académicos que hayas realizado en la Universidad.

Si tienes más de 40 años y buscas empleo...

... podrás aprovechar tus años de experiencia como profesional y destacar esa misma sección en tu currículum. En este caso te será mucho más sencillo hacer criba y quedarte con los puestos de trabajo que tengan relación directa con el empleo al que aspiras.

Eso sí: ten mucho cuidado con la extensión de tu currículum. Independientemente de los años de experiencia que tengas a tus espaldas, la extensión ideal seguirá siendo de una página (dos a lo sumo).

Si aspiras a un trabajo en el que la informática sea fundamental...

... convendrá dedicar un espacio propio a los conocimientos de informática (e incluso un orden preferente dentro del Curriculum Vitae). No obstante, para trabajos en los que no sea prioritario este conocimiento, podrás incluirlo dentro de la sección de "Otros datos de interés".

Como ves, para escribir un buen currículum tenemos que jugar bien nuestras cartas y destacar la información que más nos convenga según nuestro nivel de experiencia y según el puesto de trabajo al que aspiremos.

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